Turismo
En Semana Santa Santa, senderismo en familia
Cientos de senderos recorren Aragón de norte a sur, algunos de gran dificultad pero otros más accesibles, ideales para que los niños se diviertan al mismo tiempo que aprenden a valorar la naturaleza. Montañas, llanos, ríos, bosques y lagos hacen de Aragón un destino ideal para disfrutar del medio natural durante las próximas vacaciones.
En la provincia de Huesca se sitúa la ruta de las ermitas de Tella que, a 1.350 metros de altitud, ofrece una amplia panorámica de la Comarca del Sobrarbe. Se trata de una ruta circular, de una hora de duración, cuya senda pasa por tres ermitas románicas: la ermita de los santos Juan y Pablo, la ermita de Nuestra Señora de Fajanillas y la ermita de la Virgen de la Peña.
El itinerario arranca de la iglesia parroquial de San Martín de Tella y se va adentrando entre una frondosa vegetación de bojes, robles y pinos. Poco a poco, dispersas entre sí, aparecen las tres pequeñas ermitas enmarcadas en un impresionante paisaje a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Una vez en Tella se puede pasear con toda la familia y contemplar uno de los monumentos megalíticos más famosos de la península ibérica: el dolmen de Tella, ubicado poco antes de llegar a la localidad a tan solo un paseo de la carretera.
En la provincia de Teruel se puede disfrutar de la ruta de los estrechos del Río Ebrón, al sur de la Sierra de Albarracín. El itinerario discurre por el antiguo camino tradicional que une los pueblos de Tormón y El Cuervo y atraviesa el desfiladero del río Ebrón. Sus estrechos están acondicionados con pasarelas voladas y el recorrido se encuentra equipado con pequeñas escaleras de madera, puentes y pasamanos. El camino irá desvelando tesoros naturales como la cascada del Calicanto o el puente natural de la Fonseca, donde la naturaleza ha unido las dos orillas del río mediante un sorprendente puente natural. Se llegará a El Cuervo en unas dos horas y media de marcha.
La última ruta parte del barrio zaragozano de Las Fuentes. A tan sólo una hora andando de la ciudad se extiende uno de los escasos bosques de ribera que se conservan en las orillas del Ebro a su paso por la capital aragonesa: el Soto de Cantalobos, un lugar lleno de vida que sorprende por su excelente conservación a pesar de la intensa presión agraria y urbana de su entorno. A través de una sencilla caminata se llega a un espacio natural repleto de especies típicamente ribereñas como álamos, chopos, tamarindos, sauces, fresnos o carrizos. De este rico ecosistema también forman parte numerosas especies migratorias asociadas al río como garcetas, cormoranes y martinetes. El Soto de Cantalobos está incluido en la red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario (LIC) Sotos y mejanas del Ebro.
Más información: http://www.turismodearagon.com/es/