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Martes, 31 de marzo de 2026

Hacienda

Aragón mejora su déficit de 2025 respecto a las previsiones de la Airef y Fedea

El saldo del ejercicio, condicionado por la reducción de ingresos del sistema de financiación y decisiones estatales, mejora las estimaciones y se sitúa en el 0,38%

Evolución de los recursos del sistema de financiación autonómica en 2025: Aragón registra una caída del 1,9% frente al aumento medio del 2,5% en el conjunto de las comunidades autónomas.
Evolución de los recursos del sistema de financiación autonómica en 2025: Aragón registra una caída del 1,9% frente al aumento medio del 2,5% en el conjunto de las comunidades autónomas.DGA

El déficit de Aragón en 2025 se situó en el 0,38%, una cifra mejor de la prevista tanto por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) como por Fedea, que estimaban un desequilibrio del 0,6% y del 0,5%, respectivamente. El dato, comunicado esta mañana por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), confirma una evolución más favorable de la estimada por estos organismos.

El resultado del déficit es consecuencia directa y principal de factores externos a la gestión de la comunidad autónoma, entre los que destaca la reducción de los recursos procedentes del sistema de financiación autonómica, que supuso cerca de 100 millones de euros menos para Aragón en 2025. Una reducción que contrasta con el aumento medio del 2,5% registrado en el conjunto de las comunidades autónomas, según los datos del Ministerio de Hacienda.

Durante el pasado ejercicio, el Gobierno de Aragón denunció reiteradamente que, mientras las asignaciones del Estado a las comunidades autónomas a través de la financiación autonómica crecían de media un 2,5% respecto a 2024, Aragón, La Rioja y Extremadura resultaban penalizadas con una reducción media del 2%. Este notable perjuicio ha tenido un impacto directo en los resultados finales del déficit anual.

En cifras absolutas, Aragón recibió en 2024 5.156 millones de euros a través del sistema de financiación autonómica, mientras que en 2025 esa cantidad se redujo hasta los 5.059 millones. Es en esta diferencia donde se materializa más de la mitad del déficit acumulado durante el ejercicio pasado.

A esta menor financiación se sumó, además, el impacto de decisiones retributivas adoptadas en 2025. Pese a que el incremento salarial de los empleados públicos ya estaba previsto en las cuentas autonómicas, el Gobierno de Aragón afrontó una subida salarial extraordinaria acordada con los sindicatos, que el Ejecutivo decidió abonar en 2025 en lugar de retrasarla a 2026, pese a su impacto directo en el déficit.

En su conjunto, estas medidas supusieron más de 100 millones de euros de impacto presupuestario, a los que se añadió la necesaria mejora salarial de docentes y sanitarios, impulsada en coherencia con la decisión del actual Ejecutivo autonómico de defender la calidad de los servicios públicos básicos, aunque ello tenga reflejo negativo en el déficit.

Un tercer factor externo de repercusión directa en la capacidad de financiación de la comunidad fue la pérdida de 50 millones de euros por el impuesto a la electricidad, como consecuencia del paquete de medidas aprobado por el Gobierno de España en 2023 frente a la guerra de Ucrania. Debido al funcionamiento del modelo de financiación autonómica, este impacto se trasladó a las cuentas regionales dos años más tarde, en el ejercicio 2025.

Sobre estos aspectos puntuales de afección negativa al déficit, el Ejecutivo aragonés viene reiterando la penalización estructural que el vigente modelo de financiación autonómica impone a Aragón, una circunstancia que ha sido ratificada en varias ocasiones por la Cámara de Cuentas de Aragón. En términos globales, este modelo supone que Aragón reciba cada año un menor porcentaje del total de recursos que el Estado transfiere al conjunto de las comunidades autónomas.

En la misma línea, el estudio Observatorio Fiscal y Financiero de las CCAA. Previsiones de cierre 2025, publicado en noviembre, constata que Aragón fue una de las comunidades autónomas peor tratadas por el sistema de financiación autonómica durante el pasado ejercicio.