Patrimonio Cultural
La restauración de la portada de la Basílica de Santa Engracia llega a su fase final
La portada se había deteriorado progresivamente por el efecto de los agentes atmosféricos y la acumulación de suciedad
La restauración de la portada de la Basílica de Santa Engracia está llegando a su fase final. El templo afronta las últimas semanas de rehabilitación a cargo del equipo de restauradores de la UTE IN SITU-ECRA, adjudicataria del contrato promovido por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Departamento de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.
La Basílica de Santa Engracia de Zaragoza está declarada Bien de Interés Cultural desde 1882, siendo el primer monumento de la capital en obtener esta protección cultural tanto por su relevancia histórico-artística, como por su valor devocional para los aragoneses, ya que en su cripta se veneran los restos de Santa Engracia y de los Innumerables Mártires, contenidos en varios sarcófagos, entre los que se destacan dos de época paleocristiana.
En cuanto a su fábrica, se trata de un templo basilical con una amplia nave única con capillas laterales entre los contrafuertes y testero recto, que se construyó entre 1891 y 1899 sobre los restos del Real Monasterio Jerónimo de Santa Engracia, un cenobio renacentista (1493-1518) del que prácticamente solo se conserva la portada de su iglesia, ya que el resto del conjunto monacal fue demolido en el siglo XIX a causa de los daños sufridos durante la Guerra de la Independencia, en particular una voladura en 1808.
La portada renacentista está realizada en alabastro y fue comenzada en 1511 por Gil Morlanes el Viejo y terminada por su hijo, Gil Morlanes el Joven, hacia 1516. Es una portada-retablo dividida en dos pisos de tres calles más un ático y decorada con variados motivos de tradición clásica. Su jerarquizado programa iconográfico conjuga la exaltación de los mártires aragoneses con la exaltación del carácter real de la fundación del monasterio.
Se enmarca dentro de una gran hornacina que la realza y la protege parcialmente de las inclemencias del tiempo y a su vez se engloba dentro de una gran fachada de ladrillo que fue modificada a mediados del siglo XVIII (1754-1759), momento en que se levantaron las dos torres gemelas que la flanquean actualmente.
Intervención en la fachada
Precisamente esta fachada fue objeto en 2025 de una intervención promovida por la Parroquia de Santa Engracia, en colaboración con el Arzobispado de Zaragoza, para eliminar las humedades de la fachada y dignificar sus acabados, por lo que a finales de 2026 todo el conjunto monumental (fachada y portada) va a lucir completamente restaurado.
En concreto, la portada experimentó diversas transformaciones con el paso del tiempo y fue intervenida en 1899 por el escultor Carlos Palao, quien reparó las esculturas conservadas (algunas entonces mutiladas) y talló otras nuevas para sustituir a las desaparecidas.
En el siglo XX, entre 1992 y 1993, el Gobierno de Aragón financió su restauración, que fue supervisada por técnicos del Instituto del Patrimonio Cultural de España (antes Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura).
Todas estas modificaciones históricas, que ya forman parte de la materialidad de la portada, han dejado huella en esta obra, que se ha ido deteriorando progresivamente por el efecto de los agentes atmosféricos (lluvia, viento, frío, insolación, oscilación térmica) y de la acumulación de suciedad, en parte debida a la contaminación del entorno urbano en que se encuentra, pero también por la propia naturaleza y envejecimiento de su principal material constituyente, el alabastro.
Restauración de la portada
La intervención ha consistido, en primer lugar, en la instalación de las medidas de protección y los medios auxiliares necesarios para la realización de los estudios y análisis preliminares que han determinado los tratamientos de intervención más idóneos.
Dentro de las intervenciones realizadas, la limpieza ha supuesto el mayor reto. La sensibilidad del propio alabastro y las intervenciones con carácter reparador y protector realizadas a lo largo del tiempo en la portada dificultaban en un principio la limpieza de las superficies.
Gracias a la colaboración de diferentes especialistas de varias instituciones, destacando la Universidad de Zaragoza, y del trabajo interdisciplinar se ha podido determinar la eliminación de la costra negra y la limpieza de las zonas más oscurecidas mediante el uso de tecnología láser, trabajando de forma segura y controlada. Esta intervención ha permitido revelar la gran variedad y belleza de los tonos de alabastro que conforman la portada, devolviéndole la calidez perdida por el paso del tiempo.
Asimismo, se han sellado grietas y fisuras, adherido y cosido fragmentos inestables, así como recolocado aquellos fragmentos sueltos que se han ido localizando y reubicando a lo largo de la actuación.
Por otro lado, también se han restaurado tanto la puerta de acceso al templo como la vidriera protegida con una reja que la remata en su parte superior. En concreto, la vidriera fue desmontada y trasladada a Segovia para ser intervenida por los especialistas en la materia de la empresa Vetraria Muñoz de Pablos S.L.
Trabajos pendientes
Queda pendiente la revisión y puesta a punto del sistema antiaves, el entonado de grietas y lagunas, la aplicación de una capa de color, acorde a la portada, del intradós del arco que la enmarca, así como la finalización de los trabajos de limpieza en la parte baja, una vez que se desmonte el andamio.
Todos estos trabajos han sido supervisados por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural y han llevado aparejada una labor de documentación, así como diversos estudios de materiales y pruebas, cuyos resultados se plasmarán en una memoria final, que incluirá también un plan de conservación preventiva.


